Son mis zapatos y es mi camino. Camino a mi ritmo, sin prisa por llegar a donde otros esperan, con el corazón valiente y la mirada puesta en el atardecer. Cada paso me recuerda que quererme también es elegir por dónde ando, respirar hondo y seguir adelante con libertad, como un alma bohemia que ya no pide permiso para ser ella misma.

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