Hay días en los que soy fuego. Y otros en los que solo necesito florecer despacito.
Ya no quiero elegir entre ser fuerte o sensible, intensa o tranquila. Soy las dos. Tengo carácter y un corazón blandito. Tengo fuego para no apagarme y primavera para volver a empezar.
Me llevó años entender que no hay que escoger. Que la mujer que se enfada y la que llora viendo una película son la misma, y que las dos merecen que las trate bien.
Si hoy te sientes entre las dos, quédate un rato así. Y si necesitas compañía, aquí tienes Alma Abierta.

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