A veces necesito parar. No porque quiera rendirme, ni porque ya no pueda más, sino porque llevo tanto tiempo mirando todo lo que todavía me falta que se me ha olvidado mirar todo lo que ya he recorrido.
Entonces miro hacia atrás un momento. Aquello que pensaba que no superaría, pasó. Los días en los que creía que no podría, pude. Y las veces que me rompí, de alguna manera volví a levantarme.
Quizá todavía no esté donde quiero estar. Pero, alma guerrera, mira todo lo que he avanzado. Eso también merece que me sienta orgullosa de mí.
Si hoy necesitas que alguien te lo recuerde, te dejo Todavía te cuento las cosas. Escúchala con calma y mírate con orgullo.

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