Los hombres también se cansan, y también sienten. Al atardecer, en un pueblo blanco, el baile flamenco se vuelve fuerza y sentimiento: un hombre mayor mira, y en esa mirada cabe una vida entera. Esta canción es un homenaje sereno a cansarse, a sentir sin esconderse y a seguir adelante con el corazón abierto.

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