Mi padre fue maestro de la calle: no enseñaba en pizarras, sino en la vida de todos los días. Hablaba en la mesa de la cocina en el desayuno, entre tazas, pan y naranjas, y cada conversación dejaba una lección.
Pagaba a un vendedor mayor en un mercado callejero, entre tomates y naranjas, con el respeto de quien sabe que el trato también educa. De noche, sentado en el bordillo de una calle con una taza de café que dice «Tú puedes» y un cartel que dice «Todo pasa y tú sigues», y hablando con un niño en una encimera de cocina, seguía enseñando lo esencial: seguir, con calma y con cariño.
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💛 Si quieres saber cómo nació esta canción, lee la historia detrás de Mi padre, maestro de la calle.

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