Que me vea la vida como soy ahora: más libre, más yo, más feliz. Una mujer con gafas de sol y un perro asomados por la ventanilla de un coche en una carretera costera al atardecer, sobre el mar y un pueblo blanco costero, con el pelo al viento y una sonrisa.
Que me vea así, sin esconderme y sin pedir permiso: la vida también se disfruta cuando una se atreve a ser vista tal y como es, con la alegría de quien por fin se reconoce.
Sigue a Alma de Fuego en Facebook: Alma de Fuego en Facebook

Deja una respuesta