También hay lluvia, también hay floración. En un invernadero lleno de rosas rojas, con la lluvia en el cristal, una mujer sostiene una rosa roja al atardecer y sonríe a través de la tormenta.
Porque no todas las tormentas marchitan: algunas riegan lo que somos. Esta canción celebra a quien florece incluso cuando llueve, con la fuerza serena de quien sabe que, tras la lluvia, las rosas huelen más fuerte.
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